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¿Cuál es la historia de Albania y por qué fue tan aislada durante el siglo XX?
Albania vivió uno de los regímenes comunistas más radicales y herméticamente cerrados del mundo bajo Enver Hoxha (1944-1985). El régimen de Hoxha fue excepcional incluso entre los países comunistas: en 1967 Albania se declaró el primer Estado ateo del mundo y prohibió toda práctica religiosa (quemando mezquitas e iglesias), en 1968 abandonó el Pacto de Varsovia tras la invasión soviética de Checoslovaquia, en 1978 rompió relaciones con China (el único aliado que le quedaba) y desde entonces hasta 1991 Albania fue el país más aislado del mundo, sin contacto con Occidente ni con el bloque comunista. El país fue literalmente sembrado de búnkeres: Hoxha mandó construir más de 173.000 búnkeres de hormigón por todo el territorio (aproximadamente uno por cada 4 habitantes), creyendo que el país sería invadido en cualquier momento. Cuando cayó el comunismo en 1991, Albania emergió con una economía devastada: muchos albaneses huyeron a Italia en barcos masificados en 1991, una de las imágenes más impactantes de la transición poscomunista europea. En 1997, Albania sufrió el colapso de gigantescos esquemas Ponzi que habían absorbido los ahorros de gran parte de la población, lo que desencadenó un levantamiento armado casi anarquista que causó 2.000 muertos. Hoy Albania es candidata a la UE (candidatura oficial desde 2014), con una economía en crecimiento basada en el turismo (costa adriática e iónica espectaculares) y las remesas de emigrantes.
¿Cómo es la comunidad albanesa en España?
La comunidad albanesa en España no es de las más numerosas de Europa (Italia, Grecia y el Reino Unido concentran las diásporas albanesas más grandes), pero tiene una presencia notable en Cataluña, Madrid y la Comunitat Valenciana. Según el INE, residen en España aproximadamente 20.000-25.000 albaneses con permiso de residencia, aunque la cifra real (incluyendo naturalizados y con doble ciudadanía) probablemente supera los 30.000. Los albaneses emigraron a España principalmente en dos oleadas: la primera en los años 90 (huida del colapso poscomunista y del caos de 1997) y la segunda en los 2000 (emigración económica hacia la UE). La comunidad albanesa en España es conocida por su alto nivel de integración laboral: muchos trabajan en construcción, hostelería y comercio. Una característica notable es el bektashismo: una corriente sufi del islam muy tolerante y sincretista, con presencia importante en Albania, que en España suele pasar desapercibida por ser una forma de espiritualidad muy discreta y no convencional para el islam mediterráneo estándar.
¿Qué hace especial a la costa albanesa y por qué está de moda como destino turístico?
La Riviera Albanesa (también llamada Riviera Jónica) es uno de los destinos turísticos de más rápido crecimiento en Europa y está siendo descubierta por turistas europeos, especialmente italianos, griegos y, cada vez más, españoles. Las razones de su popularidad: 1) Precio: Albania sigue siendo uno de los países más baratos de Europa (aunque los precios están subiendo rápidamente), con comida, alojamiento y ocio a precios inaccesibles en la costa española o italiana equivalente. 2) Belleza natural: la costa entre Vlorë y Saranda (Riviera Jónica) tiene aguas cristalinas, acantilados espectaculares, playas de guijarros y un paisaje que recuerda a la Grecia más auténtica de los años 70 antes del turismo masivo. La ciudad de Gjirokastër (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO) con su arquitectura otomana y su fortaleza imponente. 3) Autenticidad: Albania no ha sufrido el turismo masivo de Grecia, Croatia o Montenegro, lo que preserva cierta autenticidad cultural. 4) Gastronomía: la cocina albanesa combina influencias mediterráneas, otomanas y de los Balcanes — el qofte (albóndigas especiadas), el byrek (hojaldre relleno de queso, espinacas o carne), el tave kosi (cordero con yogur al horno) son platos espectaculares. Saranda, en la costa sur frente a la isla griega de Corfú, es el epicentro del turismo moderno albanés.
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